Inicio del proceso de acercamiento entre entidades y personas vinculadas a la protección del patrimonio arqueológico de Tenerife
En febrero de 2025 fuimos contactadas por la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, que nos planteaba una propuesta sugerente, a la vez que compleja y retadora para nosotras. Nos adelantaban su mirada sobre cómo está la relación y comunicación entre entidades de la administración pública y la de éstas con la sociedad civil (organizada o a título personal) que tienen entre sus fines la protección y la difusión del patrimonio guanche en la isla de Tenerife. En ese contexto, desde el Gobierno de Canarias se tenía la intención de promover, a través de una facilitación externa, un proceso de acercamiento entre estos agentes, con los objetivos, por un lado, de generar un espacio de trabajo grupal que favoreciese el diálogo, la reflexión y la búsqueda de soluciones conjuntas, en un grupo tan diverso, y por otro, que ese espacio por sí mismo, sirviese para acercar a estas entidades y personas, desde una perspectiva más personal, favoreciendo el conocimiento y la relación mutuos, y propiciando la mejora de la cohesión.
Así, aceptamos el reto y planificamos un trabajo dividido en dos partes. Una primera, y en la que a través de entrevistas (un total de 22) pretendíamos acercarnos a las distintas realidades, percepciones y sensibilidades relacionadas con la gestión del patrimonio guanche, donde obtener un primer prediagnóstico o “estado de la cuestión” desde la diversidad de miradas y roles presentes, y que nos permitiese tener más elementos con el fin de diseñar y plantear la segunda parte del trabajo, que se concretaría en cuatro sesiones grupales de trabajo e intercambio, a desarrollar, de forma rotativa, por distintos municipios de la isla. Quisimos adaptarnos a ese estado de la cuestión con los recursos económicos y de tiempos de los que disponíamos por las condiciones del servicio en sí.
Tras la fase inicial de entrevistas y habiéndonos acercado con ellas a las distintas perspectivas presentes, el 23 de septiembre arrancamos con el primero de los encuentros, “¿Quiénes estamos? Objetivos comunes, fisuras y logros”, en el que, además de enmarcar el proceso de acercamiento que iniciábamos y empezar a favorecer el conocimiento y la relación entre las participantes, tratamos de acercar, compartir y contrastar algunas de las cuestiones obtenidas a través del prediagnóstico elaborado a través de las entrevistas.
Un mes después desarrollamos el segundo encuentro, bajo el título de “Abordando fisuras, retos y posibles soluciones”, que tenía como objetivos trabajar algunos elementos que consideramos importantes para el devenir del proceso, como la escucha activa, el abordaje de los disensos, el trabajo en grupo, así como hacer el ejercicio de reconocer los logros, que también los hay, desde la mirada de los distintos perfiles y agentes.
El tercer encuentro, celebrado en diciembre y denominado “intercambio de experiencias de participación y horizontalidad en el mundo del patrimonio arqueológico” fue dividido en dos partes, una primera, y que provenía de una demanda del propio grupo durante los encuentros anteriores, dirigida a conocerse un poco más entre ellas. Y una segunda, en la que se expusieron dos experiencias que consideramos que podían ser inspiradoras para el propio grupo: la underground colectiva, asociación con sede en Mérida y con experiencia en procesos de mediación cultural, ciencia ciudadana y gestión comunitaria de la cultura, y Juan Carlos Hernández, técnico de la Unidad de Patrimonio y encargado del Museo Arqueológico de La Gomera, y que había sido nombrado en el proceso de entrevistas, destacando la experiencia desarrollada de su mano en la Gomera, en este caso en torno a la renovación del museo. 
Así, y ya en febrero de 2026 llegamos al último de los encuentros programados, con el que cerrábamos el ciclo y que pretendía responder fundamentalmente a la pregunta de “¿Y ahora qué?”, en relación a la posible continuidad del proceso, y donde pretendíamos, a través del diálogo y el consenso diseñar y acordar cuáles iban a ser los siguientes pasos a seguir por el grupo, como resultado final de todo el proceso. Allí se lograron definir cuestiones como los objetivos, quiénes formarán parte, frecuencia de las reuniones, periodicidad de los encuentros, y algunas otras cuestiones que dejaron cimentado el camino para poder continuarlo. 
Con este último encuentro, y de la mano de los acuerdos que, en un principio, permitirán la continuidad de la experiencia desde las propias propuestas del grupo, finalizamos un proceso enriquecedor para Teyra, en un ámbito, el del patrimonio arqueológico, con el que nos sentimos sensibilizadas e interesadas, y en un formato, el de acompañar y facilitar procesos grupales, que también nos motiva y desde el que nos gusta aportar.


